INDIVIDUARTE
Programa de DESARROLLO
Socio-Afectiva

REPORTES PRIMARIA
Lic. Marysabel Bottaro

Boletín #3:  DICIEMBRE 2011
       PROGRAMA INDIVIDUARTE DE PRIMARIA

       “…SU MAESTRA Y EL COLEGIO SON MI APOYO”

En la actualidad, las familias, a pesar de sus mejores niveles de formación y educación, están más afectadas por influencias sociales negativas y son más débiles en su estructura, encontrándose inmersas, en muchos casos, en problemas reales que afectan a su estabilidad. Carencia de ideales claros de vida, dificultades de convivencia o ruptura del matrimonio, etc. Esas familias necesitan más que nunca ayuda en la acción educativa profunda, y deben encontrar colaboración en el ámbito escolar, dentro de un marco de confianza.

La peculiar relación existente entre escuela y familia, exige de ellas una exquisita coordinación. Del mismo modo, la necesidad de personalización para una verdadera formación, y la reciprocidad de la relación establecida, solicitan crecientes grados de participación y comunicación entre ambas instituciones.

Una relación de confianza Padres y Maestros:

En una familia todos educan y son educados.

Son, los padres quienes están en mejores condiciones, a causa de su cariño desinteresado, de conseguir el crecimiento en autonomía de sus hijos y, por tanto, la madurez: un crecimiento en libertad y responsabilidad que solamente es posible, de manera armónica, cuando la familia soporta las decisiones personales, con su mezcla de aciertos y errores.

Características de la relación Familia-Escuela:

Es la familia quien tiene el derecho-deber de la educación.

·         Son los padres quienes tienen la posibilidad de decidir acerca de las cuestiones esenciales, sobretodo cuando los hijos son menores.

·         Son los padres quienes eligen el centro educativo. Ayudan a los hijos a elegir a los amigos, a situarles en determinados contextos sociales donde se entablan las relaciones de la amistad.

·         Son los padres quienes, como consecuencia de su estilo de vida, relaciones, conversaciones juicios, etc. van creando una cultura familiar que es clave en todo el proceso de maduración de la persona, de tal manera que muchos de los referentes en la toma de decisiones de las personas adultas se basan en actitudes y valores adquiridos en los primeros años de vida.

·         Son los padres quienes gozan de esa relación de intimidad única que exclusivamente se da en el seno de una familia y que permite todo tipo de interrelaciones personales: de afecto, ayuda, orientación, soporte, etc. que influyen y modifican los comportamientos de todos sus miembros.

·         Los padres son quienes están en mejores condiciones, a causa de su cariño desinteresado, de conseguir el crecimiento en autonomía de sus hijos y, por tanto la madurez; un crecimiento en libertas y responsabilidad que solamente es posible de manera armónica, cuando la familia soporta las decisiones personales, con su mezcla de aciertos y errores.

Los padres ESTABLECEN con la escuela una particular relación de confianza, mediante la cual delegan autoridad, funciones, objetivos familiares, etc., en la institución a la que confían sus hijos. Es pues, como una prolongación suya, adquiriendo así su pleno sentido.

            Esa relación de confianza es la que determina, matiza y da forma al binomio familia - escuela, que debe estar marcado por una actitud de responsabilidad compartida y complementaria en la tarea de educar a los hijos. Ello implica una verdadera relación de comunicación donde padres y maestros establezcan una vía abierta de información, de orientación, sobre la educación de los hijos, constructiva y exenta de tensiones por el papel que cada uno de ellos desempeña.

En este sentido, la familia debe tener una actitud activa y participativa, más allá de las aportaciones puntuales de información sobre los hijos, en la medida que lo requieran los maestros: esto es, trabajar conjuntamente en la orientación de la persona en orden a un proyecto común de educación.

Si no se produce ese acuerdo previo sobre cómo y para qué queremos educar a nuestros hijos, la disfuncionalidad en la relación padres-maestros y en el mismo proceso educativo, estará asegurada. Una escuela no puede limitar su actividad a los campos que sean de su exclusivo interés, sin atender a las necesidades de la familia.

Los padres de familia deben buscar hacer una interrelación de apoyo y de comunicación; con su hijo con su esposa y con el mismo maestro, para que esa buena educación que el padre desea para su hijo se lleve a cabo de una manera más integral, y su hijo pueda desarrollarse como un buen ciudadano y un buen ser humano.

En la perspectiva antigua de la educación, la escuela era el lugar en el cual la sociedad hacia al niño a su imagen y semejanza; prohibiéndole, ordenándole y juzgándole continuamente. En la perspectiva actual el maestro hará saber al alumno que es un ser humano libre con derechos y también con obligaciones, para que el alumno tenga una perspectiva diferente de la vida. El maestro como educador-formador, no debe olvidar que los niños de hoy vivirán cuando sean adultos en un mundo profundamente diferente del mundo actual.

La "delegación" del padre:

La "delegación" de la educación en manos de la escuela no es absoluta ya que, por un lado, los padres siguen educando a sus hijos y, por otro, no deben permanecer ajenos a lo que la escuela "hace" con sus hijos. La experiencia diaria muestra que muchos padres optan por la cómoda actitud de "lavarse las manos". La educación de los hijos es "un problema de la escuela". Para ellos mandar a sus hijos a la escuela es semejante a enviar un automóvil a una estación de servicio: lo guardan, lo limpian y lo engrasan y luego se lo devuelven.

Lo primero que los docentes observan es que toda tarea educativa se vuelve estéril si no es acompañada por los padres. Si los padres tiene un nivel cultural muy bajo, el aprendizaje de los hijos se hace más difícil y, lo que es mucho más grave aún, si los padres no valoran adecuadamente el aprendizaje, los hijos difícilmente se motiven por él.

Los valores que la escuela pretenda inculcar en sus alumnos no deberían estar en pugna con los que se viven en su casa. Si los padres opinan que en este mundo hay que avanzar pisando cabezas", mal podría la escuela tratar de infundir en el niño los valores de la solidaridad amor al prójimo. HAGAMOS UN SOLO EQUIPO PARA LOGRAR UNA FORMACIÓN INTEGRAL Y NIÑOS SANOS Y FELICES!

Boletín #2:  NOVIEMBRE 2011

LAS LECCIONES DE KIDY E INDIVIDUARTE

Decirle “no” a nuestro ser más querido parece inconcebible para algunos padres demasiado permisivos y débiles de carácter con sus hijos, mientras que para otros padres parecen preprogramados para decir solo “no” y “no”.

Lo ideal es encontrar el punto intermedio entre ser algunas veces un padre bonachón que trata a su hijo como a un amigo, y ser un padre recto que imparte y hace cumplir las reglas, en otras.

Todo padre debe trazar una línea de respeto y autoridad entre él y su hijo desde sus primeros años. Tú eres el adulto responsable, el modelo que seguirá para reafirmas su propia personalidad. Un padre blando, demasiado indulgente no se está comportando como padre porque no está inculcando a sus hijos los valores base sobre los cuales se asentará su desarrollo personal.

Decir “NO” con mucha frecuencia, favorece una visión pesimista de la vida. Impide soñar, desear y por ende, ambicionar. El padre que NO ESCUCHA y que NO NEGOCIA, tiende a generar resentimiento en sus hijos. Esta situación forma personas rígidas, autoritarias, controladoras, ansiosas y con baja tolerancia a las diferencias.

En la adolescencia esta actitud, puede llegar a deprimir a los hijos y que éstos no sean creativos al solucionar problemas. Les resta autonomía aumenta la dependencia y en consecuencia la autoestima baja.

Por otro lado, ser un padre vertical al estilo antiguo está comprobado que no funciona. Los niños de ahora no son ni como los de hace 10 años, menos se van a parecer a como éramos en nuestra época. El control excesivo, los juzgamientos y los sermones exagerados no solo no funcionan sino que resultan contraproducentes para el desarrollo de la dignidad de nuestros hijos.

Dosifica y evalúa la oportunidad para impartir autoridad e indulgencia necesarias para crear un equilibrio en la relación padre-hijo.

 BOLETIN 1- OCTUBRE 2011

DIME DONDE Y CON QUIEN VIVES…. Y TE DIRÉ COMO ERES

Estimados padres y representantes, reciban un cordial  y caluroso saludo.
A través de la presente, los invitamos  a la reflexión  en relación al momento de vida que experimentan sus hijos y la influencia que reciben de su entorno. 
El primer objetivo de la disciplina es proteger a los niños de situaciones de riesgo e insertarlos en la sociedad o grupo de personas que lo rodea. La socialización, implica la incorporación progresiva de la persona a la normativa social. La persona aparece involucrada con un grupo que determina pautas de comportamiento, normas y valores. Nuestros niños, están sometidos a exigencias a las que deben responder de manera efectiva usando sus propios recursos. Los adultos somos los que preservamos su desarrollo y los responsables de que este proceso vaya por un camino estimulante, seguro y lleno de opciones para lograr su adaptación y su crecimiento personal. 

El bienestar del ser humano, y su adaptación al contexto, ha sido en la actualidad, el centro de interés de las ciencias sociales y médicas. A pesar de poseer la mejor dotación filogenética, las personas han hecho uso de su inteligencia pero no siempre en su beneficio, ocasionando la destrucción de su entorno y participando en eventos que llegan a amenazar su propia integridad. 

Investigaciones recientes, acerca de las variables involucradas en el éxito personal y colectivo y la influencia de la perspectiva desarrollista, que es la que sustenta que los procesos maduracionales requieren de un ambiente facilitante que optimice la dotación que la naturaleza ofrece, ha llevado a otorgar importancia no sólo a las habilidades de carácter cognitivo, sino a un grupo de cualidades sociales, biológicas y emocionales que se adquieren a lo largo de su crecimiento, que son fundamentales en el éxito del desempeño de cada persona en los diferentes contextos.  

Niños y jóvenes mal alimentados, que no duermen lo requerido para su descanso, el exceso de estimulación tecnológica (Internet, facebook, twitter), el manejo de información sin orientación y sin censuras de acuerdo a la edad, traen consecuencias a veces irreversibles para el organismo de nuestros niños pues causan fatiga crónica, desnutrición, irritabilidad, falta de atención, dificultad para aprender y redunda en la calidad de sus producciones . El hecho de no tener un sistema de normas que regulen estas conductas cotidianas, una rutina que proteja su salud mental, emocional  y física y que asegure que hay figuras de autoridad que resguardan su formación, impide que los niños y jóvenes se apoyen en los adultos por no reconocerlos como orientadores de sus acciones. 
Nuestra Institución lleva una labor de 39 años ininterrumpidos educando a niños y jóvenes, y se han detectado cambios en algunas de las actitudes de los alumnos que asisten diariamente al colegio. 

Los docentes en general, reportan: 

1. Falta de energía (pocas horas de sueño, consumo de bebidas alcohólicas y mala alimentación)

2. Lentitud en los procesos de aprendizaje 

3. Apatía. Con frecuencia, los alumnos incumplen con las tareas y asignaciones que son enviadas a casa, mostrando poca preocupación al respecto. Hay cierta tendencia a ignorar a las figuras de autoridad y baja motivación al logro.  

4. Uso inadecuado (pornografía, acceso a personas desconocidas, bullying electrónico, grupos que realizan comentarios que redundan en otras personas y descalifican a las figuras de autoridad) de herramientas como celulares, facebook, Internet, video-juegos, ipods, iphones y blackberries. No los podemos desligar de los avances tecnológicos, pero debemos supervisarlos constantemente y regular su uso para que no entorpezca con el curso de su formación. 

Una vez más agradecemos su colaboración y estamos a su completa disposición para favorecer y hacer equipo en el logro de adultos efectivos, felices y adaptados

                    Lic. Marysabel Bottaro